Cómo «intentar» proteger la identidad de una persona sin protegerla.

Los medios de comunicación han publicado la noticia de la celebración de un juicio, en la Audiencia Provincial de Valladolid, contra un abogado que presuntamente falsificó documentos judiciales ante su cliente. En la noticia se refieren al acusado con su nombre compuesto completo y las iniciales de sus apellidos. Además se menciona su puesto de trabajo, en un Departamento de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid. 
Me pregunto si el periodista que ha redactado la noticia, al dar esa información, pretendía identificar al acusado o no. 

Si lo que pretendía no era identificarlo, le ha salido muy mal. Con tantos datos como ha facilitado, cualquiera puede conocer la identidad de esta persona sin ningún esfuerzo. No vamos a contribuir (aún más) a su identificación, pero, sin necesidad de hacer ninguna búsqueda, cualquiera que haya pasado por la Facultad de Derecho de Valladolid ya sabe de quién se trata. No digamos ya si se utiliza Internet o cualquier documento de la Facultad en el que conste el profesorado. 

Si lo que pretendía el redactor de la noticia era identificarlo, lo ha hecho muy bien, pero no habría habido ninguna diferencia si hubiera dado su nombre y apellidos completos, porque el afectado está completamente identificado.

Según la LOPD, un dato de carácter personal es «cualquier información concerniente a personas físicas identificadas o identificables». Creo que está bastante claro que esta información ha hecho a esta persona perfectamente identificable, y además sin ningún esfuerzo. Los medios de comunicación debería tener más cuidado con este tipo de situaciones, y entender que el identificar al acusado no aporta nada a la noticia.

PS.: Gracias a la poca discreción del redactor, puedo decir que se trata de un gran profesor, del que tengo un muy buen recuerdo y a quien le deseo el mejor final posible para esta historia.   

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Un comentario

  1. felipe 05/10/2010 at 13:03 #

    También yo recuerdo con cariño a este buen profesor que , como tantos otros ciudadanos, ha sido víctima de un juicio paralelo por un periodista que aún no conocía la sentencia y cuyas fuentes de información son, como las de todo periodista que se dedique a publicar procedimientos judiciales antes de emitida una sentencia, tan legítimas (por el derecho a no ser reveladas) como ilegales (nadie puede tener acceso a determinados documentos que solo figuran en el sumario y puede que no se hayan hecho públicos en el juicio). Además, al ser imposible que el periodista no disponga de todos los datos, siempre ofrecerá una información sesgada.Curioso cuanto menos e injusto en todo caso.

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